lunes, 27 de febrero de 2012

¿Entendes?

Es curiosa la dificultad que tenemos los humanos para decir “no sé, no entiendo”. Y es curioso también como se va modificando a lo largo de los años, porque los niños no tienen dificultad en preguntar “¿Por qué el cielo es azul?” o “¿de dónde vienen los bebes?”. Y si un niño no tiene problemas en preguntar o cuestionarlo todo, ¿Por qué nos cuesta tanto a los adultos poder admitir que no sabemos algo?, después de todo, también fuimos niños y por ende, también fuimos preguntones y curiosos. Una de las razón del “porque”, desde mi punto de vista, radica en que a medida que vamos creciendo nos vamos haciendo  cada vez más dependientes de lo que piensa el resto y nos sentimos incómodos o con vergüenza cuando no entendemos algo. La sociedad tampoco ayuda ya que constantemente escuchamos frases como “¿Cómo?, ¿no entendes?” o “No sabías que era así” y después vienen las peores “no le llega agua al tanque” o “es medio durazno el amigo”.
Desde niños nos enseñan en la escuela a aprender lo que el maestro o la maestra nos explica y esa metodología la arrastramos hasta la universidad, pero ¿qué pasaría si en lugar de enseñarnos a aceptar todo lo que nos muestran, nos enseñaran a cuestionar todo lo que se explica?, ¿no aprenderíamos a así la verdadera razón de las cosas? En lugar de aprender que tres por cuatro es doce aprenderíamos que la multiplicación es una forma simplificada de sumar muchas veces un mismo número y que tres por cuatro es realmente sumar tres veces el número cuatro. Tal vez el ejemplo no es el mejor pero la idea es mostrar como el hecho de cuestionar todo hace que la raza humana avance. Un buen científico está constantemente cuestionándolo todo. No se puede ser científico si damos por hecho lo que nos dijeron que era así.
Si nos enseñaran desde niños a cuestionarlo todo, no sentiríamos vergüenza de seguir haciéndolo de grandes. Pero esa no es la realidad, sin embargo, no todo está perdido, solo tenemos que volver a ser niños y liberarnos de las cadenas de la adultez que no nos dejan pensar con libertad por el temor de quedar como ridículo frente a mis amigos o frente a la chica que me gusta. Cuestionemos todo, vamos mas allá de las cosas, exploremos nuevas soluciones, nuevos puntos de vista y así algún día descubriremos que somos capaces de grandes cosas con solo cambiar la manera de ver las cosas.